El psicoterapeuta que  trabaja a la intemperie se ha formado en el estudio psicoanalítico de los procesos colectivos. Por procesos colectivos nos referimos a los que atraviesan la institución, los grupos, familias y sujetos que a ella concurren. Tanto su formación como intervenciones son psicoanalíticas en tanto incluyen los procesos inconscientes circulantes por los grupos, familias y personas que concurren a una institución terapéutica: con el propósito de conocerse mejor y modificar un estado mental insatisfactorio por otro que le genere mayor calma y bienestar.

La referencia a procesos colectivos alude a fenómenos transindividuales circulantes por la institución terapéutica y que son pasibles de ser identificados; tales como las vulnerabilidades y fortalezas (inconscientes, pre-conscientes y conscientes) específicas (para ésa situación, en ése momento y en función de una historia que alude a ésa institución y a ésas personas que en ése momento concurren a ella con el propósito al que nos referíamos anteriormente).

Cuando hablamos de un psicoterapeuta castaliano, nos referimos a la persona que tuvo una formación de posgrado, especializada en rehabilitación psicosocial y psicoterapia institucional, formada en Castalia. Hoy en día designa una metodología de abordaje psicoterapéutico que incluye al contexto global y sociocultural e histórico local y a sus impactos sobre los procesos psicoterapéuticos y la construcción de la subjetividad, que se desarrollan en el marco de la institución terapéutica.

El modelo de institución terapéutica elegido es el de la comunidad terapéutica esclarecido psicoanalíticamente. Esto involucra una metodología de trabajo psicoanalítico donde hay una horizontalidad en los intercambios más allá de las asimetrías en los lugares, funciones y experiencias de los participantes. Se enmarca en una institución abierta (para los intercambios entre diferentes y para entrar y salir y conectarse con el entorno). Implica una red psicoterapéutica que es gestionada –desde lugares diferentes- por todo el colectivo. Busca integrar la pluralidad y diversidad de experiencias y puntos de vista acerca de una situación, problema, etcétera; con el propósito de enriquecer lo que está aconteciendo.

Recurre a distintas técnicas de intervención (algunas muy conocidas y otras desarrolladas originalmente tales como la expresión dramática e imaginativa en grupos) integradas por ésa rejilla de lectura psicoanalítica de los procesos colectivos que atraviesan la institución terapéutica.

De acuerdo a la experiencia relatada por quiénes se formaron en la institución, cuando un psicoterapeuta recibió la impronta del modelo castaliano, aun cuando trabaje en su consultorio con pacientes individuales, corrientemente incluye esta modalidad particular de trabajo, que integra diversos fenómenos circulantes a efectos de intervenir psicoterapéuticamente. Además, es sensible a los matices y diferencias provenientes de la sociedad y la cultura donde está inserto el sujeto (individual o colectivo) de su intervención. Sujeto de un tiempo histórico y metabolizador y transformador de la cultura y las instituciones sociales en que está inserto cotidianamente.

Este psicoterapeuta tiene una especial sensibilidad y cuidado de no colonizar el psiquismo del otro; ni imponerle sus valores o condicionantes socio-culturales. Tiene en cuenta que el consultante es siempre frágil y, por lo tanto, dispuesto a someterse a un supuesto poder y saber en aras de la “curación” anhelada.

El trabajo a la intemperie implica sin certidumbres pre-establecidas y sin la protección de las cuatro paredes de un consultorio; con la convicción de que solo puede haber un beneficio compartido, equitativo, si hay un trabajo basado en una alianza solidaria entre las partes. Este compromiso con la tarea es una apuesta a la vida psíquica, a las transformaciones en libertad, a la esperanza y la convivencia tolerante con las diferencias de todo tipo, sin exclusión.